martes, 6 de febrero de 2007

Madrid (1)










En el camino de casa al trabajo y del trabajo a casa da tiempo a experimentar las emociones del viaje (interior, claro está) y descubrir a la persona que habita dentro de uno cada día. Si tienes la suerte de hacerlo bien despierto, como yo, milagrosamente, una vez que salgo por la puerta y emprendo el camino, encuentras la oportunidad de observar la ciudad a tu alrededor, esa ciudad que te ha regalado el mejor año de tu vida, y en esa ciudad enmarcas la montaña rusa en la que vives. Como un extraño la mayoría de los días, vuelves a nacer desde sus brazos, desde su cara de sueño, desde ta taza de café que se vuelca sobre la mesa, sobre las buenas noches y las preguntas que quedaron sin contestar, y afrontas el camino de ida sabiendo que a la vuelta antes o después encontrarás una sonrisa o un tequiero.
Sales del metro y el alba te regala su luz blanca y rosácea impregnada en el agua de las fuentes.


Después te observas mínimo y gigante a la vez bajo las torres que marcan, como banderas, los lugares que constituyen el mapa de tu día a día, y ahora que las oficinas han sustituido alminares y campanarios, vuelves a echar de menos la espiritualidad de la que antes renegaste y a reencontrar el deseo de trascender.


Cuando ocupas tu lugar, ese que te ha permitido estar aquí y a vez te encorseta, ese que no te está dejando crecer, como la planta que tienes allí y que lleva algunos meses pidiendo un tiesto más grande, al menos tienes el consuelo de esa imagen en la pantalla que te trae los recuerdos más bellos, cuando descubríais juntos la ciudad imposible donde realidad y sueño se confunden.

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4 comentarios:

A las miércoles, febrero 07, 2007 2:49:00 a. m. , Blogger ekiots ha dicho...

ese momento final del día no tiene precio alguno.... hace más de 6 meses que no experimento esos sentimientos rutinarios que hacen de la vida un paso lineal llenos de increibles variantes... estoy preparado para ello pero intereses ajenos a mí se han interpuesto en medio como un desconocido al que no sabes como sortear... los paseos por la ciudad, dibujar, los viajes interiores en definitiva ayudan pero están vacíos de poética y la profundidad se vuelve desazonadora... en fin.... me gusta tu visión de ese momento tan mágico y esperanzador que es el salir de la rutina para encontrarte con la esperanza... en definitiva...el amor en un remanso de paz y tranquilidad.
besos amigo.. te echaba de menos...

 
A las miércoles, febrero 07, 2007 2:22:00 p. m. , Blogger Azul_oscuro ha dicho...

Je...cuanto me alegra que al final te decidieras a deleitarnos con tu ruta mañanera...vaya lujazo!!tu paseo tampoco se queda corto,eH?genial!...una maera preciosa de plasmar los contastres de luces y sombras...enhorabuena por "tus paisajes"
Llegamos a Sevilla sanos y salvos...aunque yo cai en las garras de la gripe y debo guardar reposo en casa durante tres dias por orden del medico!!
Un placer veros,compartir ratitos con vosotros...aunque estuviera un poco ausente a veces...pero bueno,había personitas que pedían mi atención a gritos...lo siento...jejej
Un besote enorme!

 
A las miércoles, febrero 07, 2007 7:00:00 p. m. , Blogger NaT ha dicho...

Qué bonito el paseo, y ese pie sobre el otro mientras la mente se escapa a aquel rincón por el que no puedes pasar en tu día a día o aquel al que tardarás en volver, incluso aquel al que nunca volverás pero retienes en la retina, en el tiempo... en el corazón.

Mi viaje diario es tan feo, que yo no sabría que fotos poner, todo es proponérselo ¿no?

¿Me invitarás cuando llegue esa primavera que esperamos a tomar café en esa terraza plagada de flores?

Un besazo!!!

 
A las jueves, febrero 08, 2007 7:22:00 p. m. , Blogger Antinoo Libre ha dicho...

Ekiots: espero que pronto puedas volver a experimentarlo! me gusta que te guste... la vuelta y el reencuentro diario con el amor al final de la jornada es una enorme suerte y uno de los mejores momentos del día, sobre todo cuando has estado 4 años deseando que así fuera... yo también me alegro de volver a encontrarte! besos!
Azul oscuro: tienes todo el derecho y nuestras bendiciones para perderte y reaparecer cuantas veces quieras cuando vengas a Madrid... es más, no te perdonaríamos que no lo hicieras ;)
Y gracias por tus palabras... aunque no me encantaría durante una temporada intercambiar mi paseo diario por el tuyo... además creo que los dos lo vivimos con un mismo espíritu... Ponte buena pronto, cuídate! besos
Nat: No son los lugares, son las miradas las que los hacen bellos... a lo mejor todavía no has mirado bien en tu recorrido diario...
Es verdad que mi mente va saltando de los lugares más alejados al presente que voy pisando... aunque me he propuesto saborear cada día el presente más intensamente y colocar el pasado en los álbumes de fotos, y claro, muchas veces también en el corazón, que es donde debe estar, sin que eso signifique olvidarlo...
Por supuesto, esta terraza está abierta para todos/as!!! Habrá que empezar a disfrutarla en cuanto llegue la primavera, por supuesto!!! +besos

 

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