domingo, 19 de noviembre de 2006

fin de semana


Abres las ventanas y dejas entrar aire fresco de ese tan necesario. Risas jóvenes, caras nuevas, sorpresas y descubrimientos. Ahí mismo, al otro lado, la luz se descompone en mil colores y merece la pena salir de uno mismo y encontrar(se). Vivir es observarse a través del otro, y observar al otro y regalarle el abrazo que merece. Al final queda el deseo de instalarse en el fin de semana, maldice uno la noche del domingo, es inevitable anticipar con qué indeseable tendrá que lidiar uno mañana en el trabajo... y brilla aún más el recuerdo del santo sábado, ahora idealizado, pero real, en la retina, en el sabor de boca, en el corazón, en la sonrisa.

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